Es importante destacar que estos conceptos no son meramente teóricos, sino que tienen aplicaciones prácticas directas. Por ejemplo, entender la diferencia entre un peligro y un aventura nos permite evaluar correctamente las situaciones potencialmente dañinas y tomar las medidas adecuadas. b) El Decreto de 26 de julio de 1957, por https://sites2000.com/story8936416/gesti%C3%B3n-de-riesgos-para-tontos