Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://heathbogj641072.blogchaat.com/40550827/entre-sol-y-montañas-el-encanto-campestre-de-cundinamarca